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Empate sin futbol


Pusieron mucho en juego y se notó. Con la necesidad de recomponer la imagen que dejaron en la primera jornada del torneo Apertura, Racing y Colon contaron con oportunidades para llevarse los tres puntos, pero finalizaron con un empate 1 a 1, que terminó con sabor a poco para las dos partes.El equipo local empezó más ambicioso, pero se quedó y el sabalero aprovechó para tomar el control de la pelota.
La falta de punteria y las buenas respuestas de los arqueros fueron los protagonistas del primer tiempo.

Federico Nieto abrió el marcador a los 21 del segundo tiempo, tras un rebote del arquero Santillo, y parecía liquidar el pleito, frente a un Racing que no tenía respuestas. Es más, Esteban Fuertes gambeteó dentro del área chica y se acomodó para ampliar el resultado, pero ahí sí respondió el arquero local y ahogó el grito del Bichi. Todavía se debe estar lamentando el goleador. Porque a los 45, el debutante Fariñas, de 18 años, cayó en el área visitante, por un contacto de Ferrero, y el árbitro cobró penal. Ramírez se encargó de patearlo e igualó el cotejo, para la alegría de los hinchas de la Academia. Mientras, del otro lado, se lamentaron por las chances deperdiciadas y los tres puntos que se dejaron ir.

Un punto que sirve...

Los intereses contrapuestos de ambos equipos resultaron determinantes en esta historia. Cuando las urgencias están vinculadas a los extremos suelen prevalecer la fricción y la cautela por encima del riesgo y la ambición. El calendario los puso frente a frente en una instancia en la que los dos necesitaban sumar para continuar detrás de su objetivo. Debían cosechar puntos, pero cada uno debía o podía conformarse con diferentes unidades. Para Colón era absolutamente vital quedarse con el éxito para continuar con aspiraciones de luchar por el título, mientras que para Racing era fundamental no perder para evitar comprometerse, nuevamente, con la Promoción.

Fue la Academia la que logró la porción más sabrosa: rescató un punto y extendió a cuatro unidades la diferencia con Central, el equipo con el que lucha por no ingresar a la zona del descenso directo. Y del otro lado las cabezas gachas del equipo local desnudaron el fastidio por no haber podido resolver el problema que les presentó el rival y, por ello, haberse alejado de Lanús, Vélez y Huracán, los aspirantes al campeonato.

Una vez más el equipo que conduce Ricardo Caruso Lombardi dio muestras de entender cómo se debe hacer un buen negocio. Recuperó esa capacidad para advertir cuándo se puede alcanzar un éxito y cuándo con un empate la misión está cumplida. Se defendió como siempre, presionó sobre el balón dentro de su campo y buscó pegar el golpe en los instantes que el rival lució desorientado.

Y Colón cayó en esa capacidad que posee la Academia: no dejar jugar, confundir y aturdir. El equipo santafecino nunca comprendió cuál era el enigma por resolver y se mostró impotente ante cada intento por quebrar el bloque defensivo que tenía delante. La falta de creación resultó evidente y el poco peso ofensivo fue determinante.

Aún cuando el equipo de Antonio Mohamed contaba con el temible Esteban Fuertes y el escurridizo Marcelo Guerrero, se quedó sin elementos para superar a la última línea de Racing, que contó con la solidez de Marcos Cáceres. Incluso, tampoco intentó inquietar a Migliore con tiros de media distancia.

Pero allí no estuvo la clave del juego. La Academia sostuvo su plan de juego en la pareja de volantes centrales. Debía defender el resultado y Claudio Yacob y Franco Zuculini, especialmente este último, supieron interpretar cómo hacerlo: con una alta contracción a la marca y claridad para intentar avances profundos.

También desde los bancos se jugó buena parte del partido. En la lectura del juego se resolvió casi el desenlace del encuentro. Caruso Lombardi advirtió dónde podía tener problema su equipo y con un cambio con rasgos mezquinos, Gabriel Mercado por Pablo Lugüercio, logró complicar aún más al conjunto local. Incluso, tuvo situaciones claras con Zuculini, Lluy y Ramírez.

Colón se encontró con que Racing formó dos líneas de cuatro hombres delante de Pablo Migliore, y le complicó aún más su búsqueda. Mohamed equivocó el camino al incluir volantes, como Sciorilli y Sánchez, cuando la urgencia de su equipo estaba unos metros más adelante. La falta de profundidad fue lo que no le permitió al equipo santafecino sumar los tres puntos en disputa.

Era cuestión de saber hacer un buen negocio y Racing está dando muestras de que, en ese sentido, entiende de qué se trata ese asunto.

Triste empate en Avellaneda

Maxi se despidió del Cilindro


La Academia dejó pasar una muy buena chance para quedar a tiro del objetivo de los 25 puntos. Empató en su estadio ante el Lobo jujeño y pese a que tuvo las oportunidades para ganarlo, se despidió de su gente sin la victoria. Igualmente llegó a los 22 puntos y si le gana a Newell's en Rosario alcanzará las unidades deseadas.

Por otro lado Maxi Moralez jugó su ultimo partido en Avellaneda, ya que cuando finalice el torneo deberá volver a Rusia debido a que ha finalizado su prestamo por un año. MAXI TE VAMOS A EXTRAÑAR !!.

Deja Vu


Igual que en el torneo pasado, el Lobo empató sobre el final. Racing debió ganarlo ya que fué el unico que propuso algo, sin embargo en la unica situación de los de la Plata, Aguero de cabeza logró el 1 a 1.


El equipo de Llop se hizo fuerte en el sector derecho, con las subidas de Leandro González y las apariciones de Maxi Moralez, que se tiró sobre ese costado y le complicó la vida a Graff. El Enano estuvo muy movedizo y fue el eje de un Racing que fue creciendo con el correr de los minutos.

Pese a que buscó más por derecha, el gol de la Academia llegó por la otra banda: Moralez ejecutó un tiro de esquina, el rebote le quedó a Schaffer, quien rápidamente le devolvió la pelota a Maxi y éste sacó un gran derechazo que se coló en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Sessa.

Tras el golazo del Enano, el local contó con la oportunidad de liquidar el partido, pero Lugüercio perdió un mano a mano con Sessa cuando tenía pase el medio, donde Moralez se relamía pensando en el segundo. Luego siguió dominando el juego, pero ya no generó peligro en la etapa inicial.

En el comienzo del segundo tiempo, Racing desperdició una nueva chance de sentenciar la historia: Maxi Moralez luchó la pelota en la mitad de la cancha, aguantó la marca y le dio un gran pase a Leandro González, quien remató alto al pisar el área. Nada hacía suponer que iba a ser la última oportunidad clara de la Academia en el partido.

Madelón arriesgó y sacó en el entretiempo a Piarrou para poner a Cuevas; así, armó una línea de tres en el fondo y otra de tres en ataque. A medida que fueron pasando los minutos, el técnico de Gimnasia fue sumando gente en ataque: con el ingreso de Martinena, el Lobo quedó con cuatro delanteros.

Sin embargo, la visita no consiguió crear peligro en todo el complemento. Mientras tanto, pensando en el encuentro contra Boca, Llop puso un rato a Yacob para que vaya agarrando ritmo y sacó a Maxi Moralez. Y en una de las últimas bolas de la tarde, Gimnasia llegó al empate gracias a un cabezazo de Agüero, quien se anticipó a todos en un tiro de esquina y metió la pelota al lado del palo izquierdo de Migliore.

un empate mas, pero con otro gusto

A la larga, dicen, los puntajes que los equipos consiguen son una consecuencia de su rendimiento. El factor suerte puede torcer un poco para allá o un poco para acá, pero no más. Sólo el tiempo, entonces, ubicará a Racing en esta escala. Consumido el primer cuarto del torneo, el balance numérico habla de un 33% de puntos obtenidos, cinco de 15: pocos para un equipo que necesita muchos porque así lo requiere la lucha anti-descenso. Sin embargo, la sensación térmica va a contramano y dice que este Racing de Llop se está acomodando y camina lento. Pero camina al fin. Como en aquella película nacional de los años 80, Darse cuenta, en la que el protagonista accidentado debe volver a recuperar el andar pero, mientras, sufre, se deprime, parece que nunca lo va lograr y al final da el pasito.

Racing tiene un andador y en eso se traslada, crece día a día. Hoy mejor que ayer, esperando mañana para seguir con su evolución. El diagnóstico indica algunas certezas que deberá pugnar por superar, como la falta de gol. Y vaya que tendrá que esforzarse y aguzar los sentidos para conseguirlo, porque de los goles depende ganar o no. Por eso, en cierto modo, sólo empató con Tigre. Porque las que tuvo no supo resolverlas, al igual que tantas otras a lo largo de estos cinco partidos que lo tiene con apenas dos goles a favor, uno de ellos -ante Argentinos- con el que sumó por única vez de a tres. Pero, en tanto, va reforzando ideas y tratando de forzar realidades. Jugando por abajo, apostando a la agresividad para recuperar la pelota en campo rival aunque a veces se atolondre y pase del vértigo al torbellino. Interesante la posición de Maxi Moralez, con gran despliegue para aparecer por cualquier lado, pedirla siempre y buscar el desequilibrio. Lo mismo que el ir constante por las bandas de los volantes.
Tigre (que pareció conformarse rápido con la igualdad en Avellaneda) lo padeció, en especial en la primera etapa antes de que Cagna metiera mano y cerrara los extremos con el ingreso de Jerez. Ahí Racing se taró y el tiempo que se agotaba le agotó las piernas. Encima, la roja a Mercado -cuatro minutos después que la de Castaño- apuró las tablas cuando Racing se predisponía a sacar provecho del hombre de más. Pero fue hasta donde pudo, hasta donde le dio el cuero. Mañana, quizá, dé un pasito más.

La justicia llegó sobre el final


Fue más que Independiente durante todo el partido, pero perdía por un gol de Montenegro. A los 44 minutos del complemento, Sosa le dio la igualdad 1-1 y en el Cilindro lo festejaron como un triunfo. No se sabe qué pasará con Llop, que podría dejar el cargo.

Un clásico que prometía no ser uno más. Avellaneda se vestía de fiesta para un duelo entre Racing e Independiente, con muchísimos condimentos. Primero, porque los dos necesitaban un triunfo como el agua. Por lo deportivo, y también por lo anímico. La Academia no encuentra el rumbo, los rumores sobre una posible renuncia de Juan Manuel Llop -sea cual fuere el resultado- sobrevolaron el ambiente todo el fin de semana y una caída con el Rojo podía significar un empujón más hacia abismo. En tanto, los de Borghi, dicho por él, estaban "golpeados" por la tempranera eliminación de la Copa Sudamericana. Un clásico, con todas las letras y con mucho en juego.

Racing tuvo una semana movidita. A las malas noticias por no contratar delanteros, se le sumó la imposibilidad de que Martínez Gullota esté en el arco por un golpe. Por eso, Migliore debió tomar esa enorme responsabilidad. También hacía su presentación Adrián Lucero. En Independiente, por su parte, Borghi proponía un esquema ofensivo con Montenegro, Higuaín, Núñez y Gandín desde el comienzo. Muy distinto al planteo que usó para enfrentar a Estudiantes por la Copa.

La Academia, con el espectacular aliento que bajaba de las tribunas del Cilindro, salió a ahogar a su rival. Y lo consiguió. La primera oportunidad de gol no tardó en llegar y Lugüercio se lo perdió después de anticipar a todos en el área. Luego, otro centro desde la izquierda, Yacob la metió al corazón del área y Lugüercio, en soledad, estrelló su cabezazo en el travesaño. Increíble, pero real. El asedio no terminó ahí y Gioda tuvo que hacer un esfuerzo extremo para salvar una mala salida de Assmann. Todo era de Racing. Zuculini tuvo la suya pero su disparo fue muy débil. Sin dudas, los mejores quince minutos de la era Llop.

El equipo local siguió jugando a un ritmo vertiginoso. Por los laterales lastimaban al Rojo, que no encontraba la pelota y no estaba firme en defensa. Otro centro desde la izquierda, Prichoda lo buscó adentro del área chica a Lugüercio, que sólo -otra vez-, se lo perdió de cabeza. Lo más claro de Independiente fue un intento individual de Higuaín ¿Cerca? No, en lo más mínimo. Maxi Moralez, que había estado en duda en las horas previas por una molestia física, era la manija de Racing. Un tiro suyo también estuvo al borde de abrir el marcador. Migliore era un espectador de lujo. Montenegro no aparecía, mientras que la dupla Gandín-Núñez estaba desconectada de los del medio.

En todo el primer tiempo fue mejor la Academia. El problema, como le venía pasando a lo largo de este torneo y del anterior, era que no podía reflejarlo en el marcador. Independiente, que parecía indefenso, fue el que se fue de festejo a los vestuario. Agarraron mal parados a los defensores de Racing, Mareque pasó a toda velocidad por el carril izquierdo, le pegó al arco y Migliore dejó un rebote largo para el medio del área. Montenegro, que no había hecho casi nada, aprovechó el error y clavó el 1-0. El Rojo tuvo apenas una y no perdonó.

Borghi, como no podía ser de otra forma, no estaba conforme con el juego de su equipo. Pese a ir ganando, Independiente no había hecho bien las cosas. Por eso, sin perder tiempo mandó a la cancha a Calello por Higuaín. La Academia no era el mismo que en la etapa inicial. No tenía esa energía por ir para adelante. Ese gol había pegado duro y todavía estaban en estado de shock. Llop también apeló al banco para cambiar la historia. El juvenil Sánchez Sotelo por Prichoda. Sin embargo, a los 17 minutos el Chocho tuvo que hacer otra modificación, aunque esta vez sin desearlo. Maxi Moralez no aguantó más el dolor y pidió salir. Ese chiquitín que podía aportar algo "distinto", ya no estaba en la cancha. En su lugar, Leandro González.

Racing, con más corazón que ideas, empezó a arrinconar a su rival. Assmann no tenía mucho trabajo, pero el Rojo se metía atrás para cuidar el resultado. El partido Borghi lo había empezado con un esquema de tres defensores. A esa altura, eran cuatro y hasta veces cinco. Al equipo local se le hacía muy complicado entrar. Y cuando pasaban la muralla, la definición brillaba por su ausencia. Leandro González lo habilitó a Sánchez Sotelo y el delantero mandó la pelota a cualquier lado. Después fueron todos intentos que no llegaban a buen puerto. Los centros no lastimaban, los pases imprecisos y las gambetas, simplemente no aparecían.

Pero como marca la historia, Racing nació para sufrir. A los 44 minutos, cuando todo parecía perdido, Franco Sosa encontró el gol que tanto habían buscado. Lo gritaron como nunca. Adentro de la cancha y en las tribunas. Quedó tiempo para una chance más para la Academia, que no terminó con final feliz.

Un 1-1 merecido para Racing. Independiente tuvo una sola en los noventa minutos y acertó. En cambio, los de Llop no tuvieron esa eficacia y recién consiguieron el gol en la agonía del encuentro. Ya pasó el clásico. Ahora, hay que ver qué pasa con los dos equipos de Avellaneda. Por un lado, el Chocho podría dejar de ser el técnico de Racing. En la otra vereda, Borghi sumó una nueva decepción con el Rojo. Igual, el reparto de puntos no le vino para nada mal a ninguno de los dos.

Meados por un Dinosaurio




Ilusiones, adrenalina, nerviosismo. Emociones similares en realidades bien distintas. Belgrano de Córdoba y Racing se enfrentaron en el estadio Olímpico con el mismo objetivo: estar en la Primera División la próxima temporada. Fue el primer chico de esta llave de la Promoción (la otra fue 1-1 entre Unión y Gimnasia de Jujuy) en el que se juega mucho y a la vez se suele especular demasiado.

Racing ejerció el papel de defensor de la categoría y por eso dominó en los primeros minutos de juego. Sin embargo, El Pirata no se achicó ante el avance académico y con la contra pegó bastante, aunque en el arranque ninguno tuvo situaciones de gol como para preocupar al rival.
A los once minutos, Gustavo Bassi tuvo su primera situación conflictiva en el partido, cuando Matías Suárez se tiró en el área chica ante el roce del arquero Martínez Gullota. Sin embargo, el delantero de Belgrano –a pesar de la queja de los locales- estaba inhabilitado por offside.

Acto seguido, el árbitro no vio dos penales claros a Yacob por parte de Lollo, quien le dio al mediocampista de Racing dos puñetazos. Pero el equipo de Avellaneda no se dio por vencido y a los 15 minutos Franco Sosa metió un pase perfecto para que el Colorado Facundo Sava baje la pelota de pecho y la clave cruzado, al primer palo del arquero Olave.

Tras el gol, el equipo de Juan Manuel Llop creció y se hizo amo y señor del juego. Relegó a Belgrano y lo sometió a sus continuos ataques. Estuvo cerca de aumentar la ventaja pero infortunios del fútbol dijeron "presente". Postes, travesaños y, a veces, la aparición de Olave le negaron el 2-0. Como fue a los 26 minutos, cuando tres palos le dijeron que "no" a Matías Sánchez y a Edwin Avalos, en dos oportunidades.

A dos minutos del final de la primera etapa, Racing podría haber anotado en una de las situaciones más claras del encuentro. La aparición de Shaffer por izquierda derivó en un tiro al arco del zurdo que pegó en el ángulo marcado por la unión del poste y el travesaño. La Academia era mejor y justificaba su victoria parcial.

El segundo tiempo tuvo un tibio arranque. Racing generó mejores situaciones en la primera mitad, pero le dejó varios espacios al equipo de Mario Gómez que tuvo algunas chances interesantes de anotar el empate, sobre todo por el ingreso de Gigli para acompañar a Suárez en ataque. Por ejemplo, alrededor de los 20 minutos, cuando éste último enganchó en el área, dejó desparramados a dos defensores y le dio al arco, aunque desviado.

La revancha de Belgrano no tardó en llegar. A los 31 minutos, Yacob despejó mal una pelota, que impactó en Bustos y le quedó justo a Gigli, quien no perdonó a la Academia –y su mejor manejo del partido- y anotó el empate en un partido que Racing tenía controlado.

Pero no era la noche de la Academia. Una vez más un palo ahogó el grito de gol del hincha. En esta ocasión, a falta de seis minutos del final, Caballero remató fortísimo al lado derecho de un Olave estático pero el poste del arco se interpuso entre la pelota y la red. Sava tomó el rebote en posición adelantada.

Es cierto, el empate es bueno. Pero Racing merecía mejor suete porque fue el equipo que más intento en los 90 minutos de juego. Cabe recordar que el empate llegó por una aislada desconcentración de la defensa. El domingo, desde las 15, se definirá el dilema. ¿La Academia se quedará en Primera? ¿O será Belgrano quien retorne tras varios años en la B Nacional?

Un clasico empate



Las expectativas hablaban de un clásico de Avellaneda de alto voltaje. Para Racing, simbolizaba una señal de alarma la posibilidad que Independiente le diera uno de los últimos golpes de gracia para terminar jugando la Promoción, algo que aparecía como un regocijo grande para los Rojos, ya alejados de la lucha por el campeonato. Sin embargo, el 0 a 0 final dejó a los dos en deuda y a cada uno preocupados por sus luchas disímiles. La Academia no logra engrosar su promedio; Independiente puso en riesgo su clasificación a la Copa Sudamericana.

El clásico de Avellaneda mudado a Liniers no fue bueno. Independiente insinuó más, contó con más posibilidades de gol, aunque, en el segundo tiempo, pudo caer si no fuera porque Sava no estuvo certero para concretar dos situaciones inmejorables para que delirara la Academia.

Con el punto, Racing continúa sumergido en la zona de Promoción, a tres puntos de Colón, que jugará mañana ante River y será rival de la Academia en la última fecha. Quedan sólo seis puntos en juego para el equipo de Juan Manuel Llop y el repechaje para seguir en primera división cada vez está más cerca. Rosario Central ya es inalcanzable, o sea que la pelea se plantea directamente con el conjunto santafecino, salvo que Olimpo ratifique su buen momento.

Independiente, que suma tres empates consecutivos, por ahora se está clasificando a la Copa Sudamericana, aunque si mañana Vélez derrota Gimnasia y Esgrima de La Plata, el conjunto de Liniers, que la próxima fecha se medirá con los Rojos, ocupará esa plaza junto a Estudiantes, San Lorenzo y Argentinos juniors.

El público dijo presente en la soleada, pero fría tarde de Liniers. Con las entradas disponibles vendidas, la cancha de Vélez se tiñó de rojo en casi todos los sectores. Los hinchas de la Academia también acompañaron y cubrieron el sector disponible para los visitantes. Mucho color, fervor y pasión se vislumbraban en el clásico de Avellaneda en un escenario distinto.

El primer tiempo no fue bueno. Independiente insinuó más y contó con las mejores situaciones para abrir el marcador. Sin embargo, no por ello jugó mejor. A pesar de que finalmente Montenegro no fue titular, tuvo en Denis al hombre más desequilibrante de la primera mitad, aunque el goleador de la temporada casi no contó con ocasiones claras para desnivelar.

Racing mostró más ganas que fútbol. Con Sava y Navia muy solos arriba, la Academia casi no arribó peligro al área de los Rojos. A los 7, un cabezazo de Guillermo Rodríguez fue neutralizado por Martínez Gullotta. A los 18, un contra conducida por Denis casi termina en gol de Sosa. Independiente llegaba, pero no terminaba de ser claro.

Recién a los 34 contó con la situación más clara para irse en ventaja. Machín escapó por la derecha, tiró el centro y Fredes apareció solo por el segundo palo. El volante dominó el balón, pero se demoró demasiado y Franco Sosa despejó sobre la línea. Un tiro libre ilusionó al público de Racing, aunque ni siquiera así el conjunto visitante arrancaba algún suspiro. Al entretiempo, se fueron con la igualdad sin goles.

En el complemento, entró Montenegro por Machín. Pero el partido transitó por los mismos carriles. Independiente era algo mejor, pero no conseguía la ventaja. A los 9, Racing pateó con peligro por primera vez en el encuentro. Un media vuelta de Sava fue bien contenida por Assmann. Acto seguido, los Rojos pudieron abrir el marcador. Primero lo tuvo Matheu y, luego, tras un centro de Rolfi, Denis cabeceó muy alto.

Racing empezó a preocupar con algunos contraataques. Navia pudo abrir el marcador, a los 13, aunque su remate se fue algo ancho. Diez minutos después, llegó la situación más clara de la tarde. Tras un centro bajo por la derecha, Sava ingresó solo por el medio, pero su definición impactó en el travesaño. Hubo más: a los 26, luego de un envío desde la izquierda de Shaffer, Sava, otra vez solo, cabeceó desviado.

Las preocupaciones empezaban a extenderse en Independiente. Para variar, Montenegro se resintió de su lesión muscular, que no le había permitido ser titular, y, en su lugar, entró Sebastián Carrizo.

Parecía que Racing encaraba mejor el tramo final del partido, aunque las posibilidades y la posesión fue repartida hasta el pitazo final de Héctor Baldassi, que deja a los dos en deuda.

Otra vez se escapó en el fial





Las banderas en Avellaneda estaban dadas vueltas, y en la popular local había un agujero grande. Todo en forma de protesta. En contra del gerenciamiento de De Tomaso y también de los malos resultados del equipo que hoy lo ubican en la Promoción. Con esa vergüenza deportiva salió Racing a jugar su partido ante Gimnasia, que desde La Plata también se trajo su propia crisis.

No aguantó ningún análisis el partido. Al minuto, Sava metió un cabezazo que tapó bien Bangardino. Y dos más tarde, llegó el desahogo del Cilindro. Mariano Martínez sacó un pelotazo alto desde la mitad de la cancha. Federico Domínguez cerró ante el asedio del Colorado. Pero el lateral del Lobo cabeceó en contra de su propio arco para poner el 1-0 de Racing. Rápido, y también furioso. El grito de gol y el abrazo entre los jugadores, que no miraron a las tribunas en ningún momento, dejaron en evidencia la situación por la que atraviesa el plantel de La Academia, aún en un festejo.

Con el resultado abierto, se abrió el partido también. Ahora sí, los dibujitos de los entrenadores se hacían notar en el campo de juego. Llop ordenaba un 4-4-2 aguerrido y explosivo en ataque. Con Moralez suelto, y Bastía, Sánchez y Chatruc peleando en el medio. Sava, la referencia en el área, y Manicero por los costados. Mientras que Sosa y Martínez trepaban por los laterales. Más estructuradas fueron las líneas que plantó Sanguinetti, sin enlace. Alonso y Cuevas peleaban con Cáceres y Mercado arriba. Mientras que Escobar y Alderete trataban de copar el medio. Después, las pequeñas sociedades: Ormeño y Piatti por la derecha, y Aued y Domínguez, en la izquierda.

A los 21 se revolucionó el partido. Escobar le dio de volea sobre la derecha y la pelota estalló contra el travesaño de un estéril Martínez Gullotta. Y en la contra, Sava desbordó por derecha, la cambió para Moralez que falló el mano a mano ante la salida de Bangardino. Más tarde, lo tuvo Gimnasia otra vez, pero Cuevas, sólo en el área, definió mal, por encima del travesaño.

Por juego y por presencia, Moralez era la figura de Racing en la primera hora de la etapa inicial. Pero se convirtió en protagonista por otras razones. Primero le cometió una falta a Ormeño en campo de Gimnasia y se ganó la amarilla del juez Abal. La quinta de Frasquito que se perderá el clásico de la próxima fecha ante Independiente. Aunque después, Alderete lo cruzó fuerte abajo, sin infracción. Pero en la caída pareció que Moralez había sufrido una lesión grave en el brazo izquierdo. En su lugar entró Fileppi. Aued, de zurda, pudo haber empatado, y Matías Sánchez, desde afuera del área, pudo haber aumentado. Pero se lució el arquero Bangardino enviándola al córner. Y del tiro de esquina le tapó un cabezazo bárbaro a Sava. El primer tiempo se terminó con emociones en los dos arcos.

Entre otras cosas, una de las adversidades que no puede superar Racing es su decaimiento futbolístico en los segundos tiempos. Por la derecha, Piatti y Ormeño complicaron más de una vez en el inicio del complemento a la defensa local. Pero los centros que llegaban al área no eran aprovechados por un estático Diego Alonso. Entonces, a medida que pasaban los minutos, Racing se acomodó en el campo y pudo salir de esa presión inicial del Lobo. Llop, además, buscó aire fresco en ataque y mandó a Estévez en lugar de Manicero.

Pudo haber liquidado el partido el Chanchi cerca de los 20. Pero dudó. Les ganó en velocidad a todos y no supo si definir o gambetear a Bangardino. Terminó tocando con derecha, débil, afuera. La pasaba mal Racing atrás, pero aspiraba a aumentar. A los 25, Sava escapó por derecha, San Esteban lo bajó y Abal lo expulsó. Gimnasia quedaba expuesto atrás, obligado a ir a buscar el empate con diez hombres.

Martinena había entrado en Gimnasia en lugar de Cuevas, y con la expulsión de San Esteban, Sanguinetti decidió ordenar la defensa cono lo que había. Landa de líbero y Domínguez más cerrado para convertirse casi en un central. Con espacios, Racing complicaba. A los 34, Chatruc desbordó por izquierda. Enganchó para el medio y sacó el derechazo al segundo palo que tapó bien el arquero. En el rebote no pudieron definir ni Sava, ni Estévez. Y en la jugada siguiente, Sava habilitó al mismo Pepe por derecha, pero el remate del cocinero se fue desviado.

Y Racing, porque es Racing, y por el momento que vive, más que nunca tenía que liquidar el partido. Porque los fantasmas iban a empezar a jugar en el Cilindro también. El equipo de Llop no sólo no liquidaba, sino que el técnico decidió poner a Zuculini en lugar de Sánchez, para congelar el partido y asegurar la segunda victoria en el Clausura. No pudo ser. Una vez más Racing cavó su propia fosa. Era sabido, por derecha, Piatti y Ormeño armaron, una vez más, la pared, a los 41. El lateral envió el centro al corazón del área. Ni Cáceres, ni Mercado intentaron impedir el cabezazo de Martinena que decretó el 1-1 en Avellaneda.

El pibe del Lobo no lo podía creer. El estadio, en silencio, no lo podía creer tampoco. Llop dejaba ver su cara de impotencia. Y los jugadores, con vergüenza fueron a buscar la victoria en los últimos minutos. Sava lo tuvo y su frentazo se fue por arriba. Abal pitó el final y la gente dejó caer todos sus silbidos sobre el césped. Racing está cada vez más complicado, sigue en Promoción y mañana Central y Colón pueden alejarse aún más. Racing parece condenado a jugarse la permanencia ante un equipo de la B Nacional.

Racing no pudo romper el 0 en Avellaneda



Racing y Tigre se enfrentaban en Avellaneda con objetivos bien diferentes. El renovado equipo de Llop, más prolijo y ordenado que el que manejó Micó, llegaba a este partido con el fantasma de la Promoción acechándolo. Por su parte, el Matador, de irregular campaña en este 2008, necesitaba el triunfo para enderezar el rumbo y mantener vivo su sueño: terminar en una buena posición en la tabla general para poder disputar por primera vez en su historia un torneo internacional. Más allá del duelo dialéctico de los técnicos, el partido ofrecía muchas garantías, muchos condimentos.

El encuentro tuvo un arranque bárbaro. A los dos minutos Chatruc casi grita el primero. El volante recibió un pase y desde una buena posición metió un derechazo tremendo que besó el palo derecho de Islas. Enseguida respondió la visita: Román Martínez probó de afuera y la pelota pasó muy cerca. Racing (sin Sava, lesionado) intentaba llegar por abajo. Guiado por un eléctrico Chatruc y acompañado por Bastía.

Los locales hacían todo bien hasta al área de Islas. Allí morían todos sus intentos. El Polaco Bastía tuvo una muy clarita a los 24. Recibió en soledad en el punto de penal y le pegó fuerte, arriba. El arquero del Matador voló y la mandó al tiro de esquina. Una atajada gigante. También Tigre tuvo su chance. Ayala saltó más que todos y su cabezazo no terminó adentro por centímetros.

La Academia, con mucho empuje, dejó una mejor imagen en el primer tiempo. Gonzalo García casi mete un gol quinielero (envió un centro y la pelota se cerró peligrosamente). Luego, Moralez (no le cobraron un penal) sacudió la modorra con dos buenas acciones: un remate que se fue por arriba y un desborde con centro atrás que despejó Blengio. En la última, un fallo polémico. Martínez tiró un centro y la pelota dio en la mano de Bastía, quien estaba adentro del área. Bassi recién cobró cuando se lo marcó su asistente. Pero lo sancionó afuera. Error.

El arranque del complemento fue a puro ritmo. A los 2, por primera vez en el partido, se juntaron Avalos y Navia. El chileno habilitó a Chatruc, quien eludió a un defensor y quedó de frente al arco. Pero el volante se encontró con un Islas agrandado que se quedó con el grito de gol de la multitud. La respuesta de Tigre llegó al toque. Suárez picó libre y definió mal ante el apurado achique de Navarro, el rebote le quedó a Galmarini, pero el Patito le erró al arco cuando el arquero ya había quedado afuera de la acción.

Promediando el segundo tiempo, el dominio de Racing se hizo evidente. Con Moralez bien abierto sobre la izquierda, complicando a Paparatto. Pero la mayoría de los avances morían en centros que los defensores del visitante sacaban sin problema. Recién a los 27, el local pudo ganar de arriba: Malano (ingresó por Navia) cabeceó un envío de Sosa pero la pelota quedó en poder de Islas.

En el final, la Academia abusó del juego aéreo. Moralez rompió el molde a los 35 y casi festeja. El Enano escapó de su marca sobre la izquierda y sacó un disparo bajo que se perdió afuera. El árbitro Bassi, de regular actuación, decretó el final, que le cayó mejor a Tigre, que con este punto llegó a los 50 en la temporada. Racing, que mereció más, volvió a la zona de Promoción. Está en la misma situación que Central, al que visitará la próxima semana. Será la primer final de siete que le restan para mantener la categoría.

Lanus 3 - Racing 3 (Historia Repetida)

Cuantas veces vimos ya este partido. Cuantas veces tienen que pasar para que un 3 a 0 a favor sea un sintoma de tranquilidad para Racing. Esto ya paso el torneo pasado frente a San Lorenzo y hoy se volvió a repetir.

Racing jugó, en lineas generales, bien. Busco el arco de enfrente aún ya estando en ventaja (cosa que no pasaba hace un tiempo atras), con un Moralez "intratable" y un medio campo rapidisimo, el equipo de Llop pasaba por encima a Lanus y lo ganaba 3 a 0 en el primer tiempo.

Pero esto es Racing, el mundo de lo impredicible (o no tanto) y Lanús lo empato, en el último minuto, luego de que Racing desperdiciara no menos de 5 oportunidades de gol.

En la previa el punto servía, pero luego de ver el tramite del partido, es mas parecido a una derrota que a otra cosa.

Racing mostro cosas positivas, y se nota la mano del técnico en el juego colectivo que esta mostrando. Le falta contundencia para definir (Avalos.....%$&"#$& !!!)

En fin... esto es Racing

Empate con Velez dejo a Racing en zona de Promoción



Espeso es el clima que atraviesa Racing. Uno más en la historia de un club enorme, marcado por el sufrimiento. La renuncia de Micó, la falta de sucesor, las declaraciones de Falcioni sobre Llop, un equipo sin victorias en el Clausura, último en la tabla de posiciones y más que apretado con los promedios. Así, La Academia se trasladó hasta Liniers para comenzar, de una vez por todas, con su remontada ante Vélez.

Claudio Cristofanelli, el entrenador de paso que tiene Racing, decidió plantar dos líneas de cuatro, con el regreso de Matías Sánchez como lateral derecho, Adrián Bastía en el medio y Maxi Moralez como un volante por izquierda suelto, siempre listo para generar situaciones de gol. Por el lado del local, Hugo Tocalli optó por un sistema similar, con dos puntas jóvenes como Cristaldo y Coria, más un enganche en Cabral, también con poco rodaje. Desde allí se puede empezar a entender la falta de jugadas claras que pudieran abrir el marcador en el primer tiempo.

El que más cerca estuvo fue Vélez, a los 3 Cristaldo desbordó por derecha y sacó el remate cruzado que se fue apenas afuera, ante la estirada estéril de Hilario Navarro. Pero fue Racing, a puro sacrificio, el que se adueñó del balón y dominó en el primer tiempo. Moralez se estacionó sobre la izquierda y desbordaba a Luciano Vella, pero poco a poco se fue apagando y careció de movilidad por lo que terminó estancado. A los 24, clavó un tiro libre bárbaro que pegó en el travesaño. Pero nada más.

Mucha fricción en el medio, y muchas faltas también. Maxi Bustos y Víctor Zapata raspaban con Yacob, Bastía y Bonet. Se jugaba poco al fútbol. Racing se repetía en centros para Sava que eran bien controlados por Uglessich, Pellerano y Bustamante. Mientras que Cabral y Escudero no pudieron asociarse casi nunca para abastecer a los pibes de arriba. Un primer tiempo aburrido que terminó sin goles y lleno de interrogantes para ambos.

Algo pasó en los vestuarios. Porque el partido fue otro en el complemento. A los 3, Coria estrelló un tiro libre de zurda en el palo de Hilario Navarro. Y a la jugada siguiente Erwin Avalos cabeceó por encima del travesaño, tras una buena jugada colectiva de Racing. Era otra la actitud.

Todo el desahogo, la mufa que parecía desvanecerse, el grito alocado en el banco de los suplentes y el rugido de la popular visitante hicieron creer que hoy era el día en el que Racing iba a obtener su primer triunfo en el campeonato. A los 12, Yacob habilitó con un pase magnífico a Sava. El Colorado la bajó de pecho en el área y tocó cruzado ante la salida de Montoya. Por el segundo palo y con el arco vacío, Avalos llegó a la carrera para pegarle con bronca hacia la red. El 1-0 fue una bocanada de aire inmensa para los jugadores de Racing que se abrazaban. Fue un quiebre, sin dudas, ahí los futbolistas se convencieron de que pueden salir del mal momento.

Pero pareció un espejismo. Una ilusión óptica. Tal vez haya sido por la necesidad de obtener los tres puntos que Racing decidió cuidar el resultado con uñas y dientes. O tal vez fueron los cambios de Tocalli que mandó a la cancha a Ocampo y a Sena, por Bustos y Vella. Lo cierto es que Vélez, con poco, llegó al empate. A los 26, Zapata sacó un bochazo bárbaro al pecho de Coria, de más de 50 metros. El delantero la bajó en el área por izquierda y tocó sutilmente de zurda ante la salida de Navarro a los pies. Mansita la pelota se metió en el arco de Racing para el 1-1.

Se congeló el partido con el empate. A los 34, Coria vio la roja, y cuando Cristofanelli mandaba al equipo en busca de la victoria aprovechando la superioridad numérica, Yacob también se fue expulsado. Jugó de contra Racing, también Vélez, aunque lo cierto es que en el final los dos se conformaron con el empate. No soportaba una derrota más Vélez (venía de caer ante River y Estudiantes), tampoco Racing. La Academia espera por Juan Manuel Llop para que lo saque de la zona caliente de Promoción.

Un empate que pudo ser derrota y se festejó como un triunfo


Esta claro que Racing no esta para hacer grandes cosas en este torneo y habiendo mostrado un muy pobre comienzo de campeonato, esta visita al monumental era como para seguir con la racha de derrotas.
Sin embargo, luego del 0 a 0, este resultado resulta como un triunfo, ya que no solo se deja de perder, sino que se empezó a sumar de nuevo, cosa que no es poco.
Fue evidente que River tuvo las mejores posibilidades y fue el dueño de la pelota durante casi todo el partido, sin embargo el equipo de Micó se planto muy bien en defensa y no le dió ninguna ventaja a los de Simeone, que se tubieron que quedar con el empate con gusto a derrota.
Entonces, ¿Racing jugó mal o bien? Si analizamos cual era el objetivo antes del partido, podemos decir que Racing jugó de manera excelente. Ya que fué a no perder al monumental y lo logró. Se hizo cargo de sus limitaciones y sabiendo que iba a ser muy dificil lograr un triunfo, su meta fue mantener el arco en cero, y asi fué.
Esperemos que a partir de ahora Racing no deje de sumar, de a uno o de a tres, siempre sirve. Obviamente tendrá que seguir mejorando en lo futbolistico y en actitud, y el proximo partido con estudiantes será fundamental para definitivamente salir del pozo.

Sin goles ni futbol


Por diferentes situaciones y estados de ánimo pasó el día para los hinchas de Racing. Porque el equipo jugó un buen primer tiempo, contó con grandes chances de convertir, pero no lo hizo y casi lo pierde sobre el final.

Lo que pudo ser felicidad por un rato, estuvo a punto de convertirse en catástrofe. Pero todo terminó siendo un abucheo final, acompañado de bronca y resignación. Fue 0-0 en Avellaneda ante Gimnasia de Jujuy.

Entre los dos equipos que necesitan sumar para escaparle al temido descenso, fue Racing el que mostró más actitud. Claro, lo hizo con muy poco fútbol y mucha menos profundidad. La Academia no pudo quebrar a su rival y dejó dos puntos en el camino que pueden llegar a costar caro en el futuro. ¿Los jujeños? Se fueron contentos, aunque sobre el final estuvieron muy cerca de la victoria.

El equipo de Miguel Angel Micó fue superior durante toda la primera mitad y mereció irse al vestuario en ventaja. Pero se pasó de revoluciones. En momentos clave se desesperó y chocó con una pared. Es cierto, tuvo las chances por intermedio de Facundo Sava, Sebastián Arrieta o Roberto Bonnet, pero falló en el área y por eso no logró quebrar la estructura defensiva del rival. Gimnasia, en esos 45 minutos apenas tuvo algún acercamiento al arco de Hilario Navarro, pero sin demasiado peligro.

En la segunda etapa, Racing siguió desesperado en la búsqueda del gol. Pero sin bajar la intensidad. Esa que lo hizo chocar con sus propias limitaciones en el primer tiempo. A pesar de eso, se las ingenió para arrinconar al Lobo jujeño, que sólo intentaba atacar con alguna que otra contra. No parecía ser suficiente para ninguno de los dos. Maxi Moralez estaba apagado en la creación y eso le quitaba una gran cuota de fútbol al conjunto local.

Pero Racing se desesperaba cada vez más y los hinchas también. El murmullo caía desde las tribunas y provocaba más de un error en muchos jugadores de poca experiencia en La Academia. Ojo, el equipo tuvo sus chances, algunas muy claras: Sava volvió a desperdiciar dos cabezazos y Moralez tampoco capitalizó un mano a mano en el que perdió ante el achique de Fernández. La victoria era merecida. Pero la pelota no entraba.Para colmo, sobre el final, Racing casi pierde el partido. César Carranza salió dos veces de contra y aprovechó muy malas salidas de Navarro para rematar de emboquillada: una se fue rozando el palo derecho y la otra besó el travesaño cuando ya no llegaba ningún jugador local.

El pitazo final llegó y la ola de silbidos invadió el campo de juego. A Racing no le salen las cosas y los hinchas, que hoy respondieron en gran cantidad, ya no se aguantan la malaria. El dato negativo estuvo a la salida del Cilindro de Avellaneda. Un grupo de 150 simpatizantes arrojó piedras al micro, todavía sin jugadores en él y pidió por la salida de Fernando De Tomaso, algo que ya es moneda corriente en la tribuna académica.Micó dijo que Racing debe ser "punto a punto". Hoy sumó, pero se fue con un sabor muy amargo en su boca. Es cierto, no perdió ante un rival directo, pero pudo haber ganado y así sacarle tres puntos que valen oro a Gimnasia de Jujuy, Colón y Newell's, quienes ayer fueron goleados.

Quedan varias fechas y la cosa se puede modificar. El pueblo académico espera ese cambio.

Racing 1 - Olimpo 1 (Gol de Sava)

Un empate tan amargo como el rival....


En el último partido de Racing en el pentagonal de verano se vió un partido mas amargo que el rival al que enfrentaba.

Un 0 a 0 para el olvido, donde lo unico que se destacó (una vez más) fué la actuación del arquero Hilario Navarro, salvando al equipo de una derrota ante los inquilinos.
Este último partido mostró un retroceso en el juego del equipo, el cual se mostró mas parecido al racing del torneo anterior. Se puede si, destacar el orden que mostró sobre todo en la última linea, donde la zaga central formada por Caceres y Mercado aparece cada vez mas solida, sin embargo el gran problema para Micó va a ser solucionar el deficit de futbol mostrado en la mitad de la cancha, donde no hay una idea de que hacer con la pelota. Los delanteros deben bajar a buscar el balon, porque sino no hay forma de que les llegue una pelota limpia.
Al contrario de los últimos partidos, a Fillepi se lo vió mal con la pelota, insistiendo en cerrarse cada vez que la recibía, en lugar de buscar desbordes que son el fuerte del volante. Por el lado derecho es evidente que el entrenador no encontró al jugador, Mendez no siente la posición y no debería exponerlo mas.
Al final del segundo tiempo ingreso uno de los nuevos refuerzos, Bonnet, quien mostró algo distinto por ese costado, dandole mas velocidad y proyección.
Arriba, Sava nunca pudo recibir una pelota limpia y Navia debía bajar mucho para recibir la pelota, y siempre que la recibía lo hacía de espaldas al arco, con lo que disminuían las posibilidades de que pueda desiquilibrar.
En resumen, hay muchisimo por mejorar, sobre todo en el juego asociado de mitad de cancha... La posibilidad del regreso de Maxi trae una luz de esperanza, aunque con eso solo no alcanza...

A barajar y dar de nuevo



Aburrieron, generaron bostezos y de futbol...... NADA.

Si habia una oportunidad tanto para los jugadores como para Costas de cambiar la imagen pobre del equipo era ganarle a Independiente. Pero parece que no se dieron cuenta, porque se jugo a no perder, a cuidar el resultado. Si situcaciones de gol, sin generación de futbol y no se les cayó ni una sola idea.....


Como dejaron pasar esta oportunidad para que la gente apoye a este equipo era esta y sin embargo la dejaron pasar. Por esto creo que es hora de barajar y dar de nuevo, y con esto no quiero decir que quiero que se vayan todos... simplemente les pido a todos los responsables que tomen consiencia que si no estan capacitados para conducir el club, que den un paso al costado, y sino que se HAGAN CARGO y pongan a Racing en el lugar que se merecen..

Colorado y 10 mas

El delantero Facundo Sava estuvo afilado esta noche al convertir los dos goles con los que Racing igualó 2-2 ante un con Rosario Central que había dado vuelta la desventaja, pero luego no supo liquidar el partido a tiempo y permitió la reacción del local.

Además de los dos tantos, el "Colorado" pegó dos tiros en los postes, llegó a su gol número 100 en Primera división y fue la figura de un equipo al que le costó elaborar fútbol a lo largo de los 90 minutos.El equipo rosarino se insinuó como ganador en el primer cuarto de hora del segundo tiempo cuando dio vuelta el partido y se puso 2-1 con los goles de Emiliano Papa y José Vizcarra. Pero luego no lo supo liquidar y terminó llevándose un punto. Poco premio para el elenco de Carlos Ischia, que fue más que el de Gustavo Costas.

Central sorprendió en el comienzo y tomó la iniciativa del partido. El elenco rosarino manejó mejor la pelota en esos primeros 45 minutos y fue claramente superior al local.El interesante trabajo de Damián Díaz y la movilidad de los delanteros Martín Arzuaga y Vizcarra fueron los valores más importantes de un equipo que cada vez que llegaba desnudaba falencias en el fondo de Racing.

Por su parte, el equipo de Costas no tuvo un conductor y fue reiterativo al buscar la llegada por el sector derecho mediante Nicolás Cabrera, quien fue demasiado egoista con la pelota en sus pies. De esta manera a Sava y al chileno Reinaldo Navia nunca les llegó limpia la pelota y Racing apenas si atinaba a inquietar con tiros desde afuera del área.Central tuvo dos chances claras para ponerse en ventaja.

A los 22 el colombiano Arzuaga remató de zurda dentro del área y la pelota se fue apenas por arriba del travesaño. Dos minutos más tarde, el arquero Hilario Navarro le tapó un mano a mano a Tomás Costa, tras una buena maniobra individual de Díaz.Cuando Central dominaba con más claridad la situación, a los 34 Eduardo Farías se resbaló, Sava le robó la pelota y se fue camino al gol, definiendo con un remate bajo de zurda.

Así se cerró la primera parte, con un resultado injusto para Central y demasiado premio para el local.En el complemento Central salió decidido a revertir la situación y a los 5 minutos consiguió el empate a través de Papa, quien definió de zurda dentro del área tras un centro ejecutado por Costa desde la derecha.Racing mejoró con el ingreso de Claudio López, pero seguía cometiendo gruesos errores en su última línea.
Así fue que a los 13 minutos Central pasó al frente cuando Vizcarra definió de derecha ante la salida de Navarro.Racing estaba perdido en la cancha, pero, como pasó en el primer tiempo, Sava volvió a frotar la lámpara. Sobre los 33, con un toque de derecha desde dentro del área, tras un preciso centro del paraguayo Erwin Avalos, selló el empate definitivo.Para ponerle emoción al final, el "Colorado" estrelló a los 43 un tiro en el palo derecho.

Central también tuvo sus chances, pero esta vez sus jugadores no estuvieron certeros y no pudieron reflejar en el marcador la superioridad que ejerció su equipo en los 90 minutos de juego.

Racing 1 - Lanus 1 (Gol de Romagnoli)

 
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