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En Picada


Una mano, apenas una mano necesitó Argentinos para ganar. Literal y simbólicamente. Porque así como abrió el partido con el puñetazo de Scotti (a lo Pippen), durante el resto del match no necesitó muchas más razones para hundir a Racing. El equipo de Borghi recibió, sí, otra manito en el doble penal de Caruzzo y Domínguez a Caballero que Faraoni tampoco vio, aunque frente a este Racing, que si no pierde solo al menos hace el esfuerzo, tampoco hubiese sido garantía de nada...

La salida de Caruso Lombardi, la aparición de Barbas y, sobre todo, su intención de dejar atrás los pelotazos y la fricción para darle protagonismo al control de pelota armaban un combo seductor. Pero a la vez un combo difícil de llevar a la práctica por las dimensiones de Argentinos: las de su cancha y las del Bicho como equipo. Porque además de la falta de metros cuadrados para desarrollar la idea de su nuevo DT, Racing se topó con un equipo con varios atributos pero que anoche le alcanzó sólo con ser efectivo para hacerle pelo y barbas a su rival.

Dos llegadas de real peligro tuvo Argentinos: la de Scotti y el jugadón que armó Hauche por la izquierda para que Raymonda gritara su gol. ¿Cuántas tuvo Racing? No las cuente: fueron tres. Muy claras. Una de Lucero con el partido 1-0, otra de Rosano que la tiró afuera con el arco a su disposición y un cabezazo de Aveldaño sobre el final del partido. Y a esas tres se les suman (por lo menos) otras cuatro aproximaciones que obligaron a Borghi a levantar el traste del asiento para pedirles reacción a sus jugadores. Aunque salvo en el manotazo de Torrico para sacar al córner un tiro libre de Castromán, en todas hubo fallas en la definición. Un pecado clave. Y decisivo. Porque con todo el punch que le faltó a Racing, Argentinos se agrandó. Y empezó a hacer lo que mejor le sale: tocar la pelota, de un lado al otro, con Raymonda, Ortigoza y Mercier encontrando huecos en un terreno en el que el resto se siente muy incómodo. Y con Hauche y Sosa dispuestos a correr hasta la última para sorprender en el momento indicado.

¿Pudo haber llegado al descuento Racing? Pudo. Sin temor al papelón, en el arranque del segundo tiempo Barbas se animó a descuajeringar las dos líneas de cuatro iniciales para armar una defensa de tres y meter un enganche. Y un rato después, hasta redobló la apuesta al poner un delantero más. Pero ni así logró cambiar la realidad. Esa que tiene a Racing cada vez más desorientado, perdido y ante la necesidad de reaccionar antes de que sea demasiado tarde.

No hay caso



Hoy parecía que se torcería la historia. Un primer tiempo que por momentos dio la sensación de estar viendo a aquel equipo que ponía en todos los sectores de la cancha, sin dejarle tocar la pelota al rival y empujando con garra para llegar al arco rival.

En un momento, tuve un Deja Vu, cuando Caballero hizo el gol, me dio la sensación de volver a aquel partido que se le ganó a Godoy Cruz y Racing empezó una seguidilla que le dio una cosecha de 30 puntos en el torneo pasado.

Pero en el complemento la realidad me volvió a pegar una cachetada y ni dos minutos pasaron para que le regalemos el empate a Boca. Encima, quince minutos después, Riquelme apareció nuevamente y nos volvíamos a quedar sin nada.

De nuevo abajo. Otra vez a remarla, pero ya sin la actitud del primer tiempo y Racing fue toda impotencia.

Parece que Caruso se va. Como el mismo lo dijo, no se puede estar ocho partidos en Racing sin ganar. Si deja de ser el dt, para nosotros será una lastima. Pero la realidad es más fuerte y la irracionalidad del fútbol hace que la gente se olvide de todo aquello bien que se hizo el torneo pasado.

Habrá que ver que pasa. Si te llegas a ir, GRACIAS POR TODO CARUSO, SIEMPRE TE RECORDAREMOS.

Caruso se esta quedando sin fichas


Todo parece indicar que a Ricardo Caruso Lombardi le quedan pocas fichas para jugar como entrenador de Racing, y esta tarde desperdició una más.

Luego de la derrota en el clásico Racing debía cambiar la cara frente al alicaído Huracán y tratar de sumar por primera vez de a tres en el torneo. Sin embargo los dirigidos por Ángel Cappa mostraron un poco del fútbol que tuvieron el torneo pasado y con eso les alcanzó para ganarle a este Racing que no tiene ideas ni fútbol.

Claro que la realidad de este presente recae en el técnico, pero no es el único responsable. Los jugadores muestran una "llamativa" falta de actitud desperdiciando ocaciones inmejorables para marcar o errando un penal en un momento clave del partido.

Si Caruso sigue (cosa que alentamos desde este humilde sitio) esperemos que haya cambios radicales, tanto en el planteo como en los jugadores que se eligen. Porque es preferible morir con los pibes (léase Fariña o Caballero) y no dejar que algunos impresentables como Ramirez tengan el priviliegio de vestir la camiseta del club.

Los próximo serán días decisivos para el futuro del entrenador. Ojala que siga, sino que venga Mandrake....

Sin ideas



Una final. En el Cilindro de Avellaneda jugaban su campeonato Racing y San Martín de Tucumán. Aunque el equipo de Caruso Lombardi se ilusionó (y todavía lo hace) con pelear arriba, saben por La Academia que el objetivo principal es escapar al descenso directo y a la Promoción. Los tucumanos están aún más complicados: desataron un duelo casi mano a mano con Gimnasia de La Plata por no bajar a la B Nacional.

Fue más Racing en el arranque. Con Lucero por la izquierda y Leandro González, sobre todo, por la derecha, el local desbordaba al Santo, que defendía con una línea de tres mentirosa con Anchén, Monge y Villavicencio, con Saavedra por izquierda para sumar un defensor a la hora cuidar el arco de Gutiérrez. Tito Ramírez tuvo la primera clara, con un cabezazo. Luego, triangularon Ramírez, González y Zuculini, que remató al lado del palo a los seis.

A los 14, San Martín le sacó el jugo a una pelota parada. Centro de Anchén, todos picaron al primer palo y Urbano quedó solo por el segundo, pero su disparo pegó en Caballero. Pidieron penal por una supuesta mano, pero Collado dejó seguir el juego. Después el partido cayó en un pozo. Pero resurgieron después de los 30. Creció el Santo con Pérez Castro y Cantero, que coordinaban el tándem en la mitad de la cancha. A los 32, Cantero tiró una pared con Quinteros, de primera le puso una pelota bárbara a Turdó entre los dos centrales. El delantero alcanzó a puntear ante la salida de Migliore y puso el 1-0.

Enseguida, Racing salió urgido por el empate. Para tranquilidad de Caruso, no tardó en llegar. A los 36, Lucero avisó que se venía una jugada preparada antes de patear el tiro libre desde casi la mitad de la cancha. Llegó el centro, Martínez cabeceó, Caballero también metió la cabeza y dio en el travesaño. El rebote le quedó a Martínez que le dio de derecha, palo. El nuevo rebote le quedó a Cáceres, y el paraguayo ensayó una volea perfecta que se metió al lado del poste izquierdo de Gutiérrez para establecer el 1-1. Sin margen para el error, con los dientes apretados. Así se jugaba en Avellaneda.

Leyó bien el partido Roldán. Porque para el comienzo del segundo tiempo puso a Patricio Pérez en lugar de Cantero. Pato fue a enganchar y cambió el sistema: Pérez Castro de cinco, el Pato a enganchar y Saavedra ya como tres para cerrar la línea de cuatro en el fondo. Quedó más ordenado el Santo. A contraposición de Racing que a medida que pasaban los minutos se desordenaba cada vez más.

Después, La Academia fue un disparo de Cáceres que se fue cerca, y nada más... Entonces llegó el desequilibrio de San Martín. Urbano peleó una pelota con Jacob, y el de Racing la tiró a un costado. Quedó dividida, el Pato Pérez metió el pie, Cáceres se fue de narices al suelo y todo Racing pidió falta. Collado dejó seguir y Pérez metió el centro. Urbano le pegó de aire, en un movimiento raro, de derecha y la clavó al lado del palo derecho de Migliore para poner el 2-1 que sería definitivo.

Caruso protestó y Collado lo mandó a la platea. Ahí, entre los hinchas, Caruso Lombardi sufrió hasta el final el partido y digitaba los cambios vía celular. Castromán por Caballero primero, Sánchez Sotelo por Leandro González más tarde y por último Vigneri en lugar de Lucero. Caruso sacó a sus dos carrileros para sumar puntas y Racing siguió careciendo de peso ofensiva, pero además perdió desborde por los costados. Fue puro pelotazo al área lo del local, en busca de un empate desesperado que no llegó nunca. Después vino la roja a Turdó por protestar y la expulsión de Martínez por un patadón a Gustavo Ibáñez.

En el último minuto, Yacob la peinó en el área, Vigneri la punteó y la pelota pegó en el palo. Hubiese sido demasiado premio para un Racing que nunca tuvo ideas para llegar con claridad al arco de Gutiérrez. San Martín logró un triunfo que puede ser trascendental: salió del descenso y entró en Promoción (en su lugar cayó el Lobo de La Plata), Racing ahora se complicó y aunque sigue a tres puntos de Central (el otro en Promo) deberá volver a jugar el torneo que le corresponde.

Tiempo de descuento

Las horas estaban contadas para Juan Manuel Llop y el reloj se pararía o continuaría después del clásico con independiente, y luego del pobre resultado obtenido todo lleva a creer que estos fueron los últimos 90 minutos que el entrenador dirigió a la Academia.

Mas allá de lo ocurrido en este último partido, la performance demostrada por los players albicelestes no contentó a nadie y este final parecía casi anunciado.

Ahora bien, esto se solucionará solo con un cambio de técnico? no lo se, pero si en un grupo no tiran para el mismo lado es mas fácil que se vaya solo uno a 30 jugadores sin alma.

Lo que viene.... ¿Caruso? ¿Ubeda? ¿Simeone?.... quien sabe, lo único claro es que habrá que sacar muchos puntos porque sino estaremos muy comprometidos al final del torneo, y ya todos sabemos lo que eso significa.

Racing 1 - Huracan 4


Mal comienzo del torneo

Luguercio convirtió a los 2 minutos


No arrancó bien el torneo para Racing que entre un gran rival, algunas falencias en la defensa y un arbitro impresentable (otra vez...) los de Llop se fueron derrotados del estadio de Lanus por 3 a 1.

Todo indicaba que con el gol de Luguercio a los 2 minutos del 1° tiempo Racing tendría una noche feliz, sin embargo con un penal que solo vió el arbitro las cosas se pusieron empatadas muy rápidamente y Racing no pudo disfrutar de la victoria por mas de cinco minutos.
Mas tarde Gabriel Mercado fue expulsado tontamente y con el equipo con un jugador menos no pudo doblegar el buen juego de un equipo parejo como el de Lanus.

Mas allá del mal arranque, las esperanzas no se deben perder ya que el equipo, a pesar de todo, mostró cosas interesantes que con el correr del torneo podrá demostrarlo en el campo de juego. Aunque está claro que no hay mucho margen de error y hay que sumar si o si.

¿Mala Suerte?




Cayó derrumbado. El silencio incrédulo del Cilindro caló hondo en su ser y lo dejó sin respuestas. Ese arco maldito, el del error ante Fluminense jugando para Boca en la Libertadores de esta año que le dejó una herida que todavía no terminó de cicatrizar y en el que el mito popular dice que gente de Independiente hizo una macumba enterrando siete gatos negros (se encontraron sólo seis) para mufar a la Acadé, otra vez fue testigo de un golpe que seguramente le costará asimilar a Pablo Migliore. A los 26 del segundo tiempo, cuando Racing apretaba e iba para adelante en busca del empate, los viejos fantasmas de la Academia se corporizaron en el botín derecho del arquero. El uno sacó rápido para buscar una contra, su pelotazo dio de lleno en la nuca del Bichi Fuertes y se metió en el arco. Grave error del uno, tan grave como el gol que erró Moralez en el PT por sobrar la jugada al creer que estaba en offside y tan infortunado como todo el desarrollo del partido.

Y el rostro de Migliore se desfiguró apenas impactó el balón. Varios segundos tuvieron que pasar para que el propio delantero de Colón se diera cuenta de su segundo gol y hasta para que los directores de la televisión enfoquen la jugada. Sí, el seudo gol en contra dejó con la boca abierta a todos. Llop sólo atinó a sonreír de nervios y, para ese entonces, el ex Boca ya tenía los ojos llorosos. "Miglioreee, Miglioreee", retumbó en el estadio. El apoyo fue total y eso conmocionó más a Pablo, que al terminar el partido pidió perdón con los brazos en alto y se fue con bronca por arruinar un partido que, pese a la derrota, lo mostraba como a uno de los puntos más altos. Sí, como había sido en Tucumán la semana última.

¿Fue legítimo el gol? El último caso parecido fue en 2003. Abbondanzieri sacó, el balón dio en Tilger y entró. Horacio Elizondo lo anuló porque entendió que el delantero de Chicago molestó al arquero. Anoche nada de eso pasó. Migliore aturdió la nuca de Fuertes y Racing tuvo la suerte (mala) que lo llevó a jugar una Promoción.

Volviendo al pasado

Racing volviò a jugar mal, fue una sombra del equipo que vapuleo a central y no pudo sacar ventajas frente a un equipo que pelea por no entrar en la promociòn.



Estaba bien orientado el plantel de Racing. No en la cancha, donde Banfield resolvió a satisfacción 90 minutos sin rebusques, con la combinación de fricción continua, atención al rival que podía promover desequilibrio y el abastecimiento, largo y aéreo, a Jerónimo Barrales.

Las principales voces entre los muchachos del Chocho Llop habían convocado a la prudencia, con la advertencia de que el camino de Racing en la temporada demandará la suma paciente. Hubo carácter profético en ese testimonio colectivo. Nada quedó del equipo que se le plantó a River en el Monumental y que sacó a bailar a Central con movimientos fluidos. Y, enfrente, abundaron rasgos de un Banfield generoso en el esfuerzo, aplicado a un recurso ofensivo y a varios defensivos, tal como lo había mostrado al cortarle el invicto a San Martín en Tucumán.

Jorge Burruchaga entendió la influencia de Maxi Moralez. Por eso lo forzó a jugar de espaldas, siempre con un volante pegado (en general, Bustos) y otros dos colaboradores próximos por si el Enano lograba eludir la custodia. Como eso no sucedió, Racing padeció ausencia de lucidez, recargó el ataque en Lugüercio (siempre pivoteó incómodo debido a la marca) y terminó por depender de que Lucero pudiese penetrar por izquierdo. Aun con irregularidad, el ex Newell's fue el único que notó que una manera de quebrar la contención ajena era cambiar de paso, acelerar con el propósito de desbaratar un plan que congregaba a nueve adversarios. Burru, con Bertolo y Civelli abiertos, casi como punteros en retroceso, también metió barullo en las bandas, donde a Racing no le sobra pulcritud en la salida con sus laterales. Y ni hablar de lo que el DT local provocó con el mandato a favor de Barrales. El grandote no seduce por destreza, pero invita a que la pelota le caiga porque es capaz de aguantarla, de protegerla, de usar el acoplado para que a los defensores les cueste exigirle peaje. Civelli, con zurda caligráfica, y Erviti, pese a baches, fueron lo que semejante delantero requiere para no quedar aislado.

Racing, pues, perdió por algo más que otra imperfección puntual de Martínez Gullotta. Y, a la vez, también dejó algo más que un lamento por una mala respuesta individual, como la ocasión -siquiera transitoria- de sacar el pescuezo de la zona de Promo. Habrá que ver si aprende del trauma. San Lorenzo no será terapeuta complaciente

Derrota en Mendoza

Seguramente, aunque le cueste reconocerlo ante los micrófonos, Juan Manuel Llop debe estar muy arrepentido en haberle dicho a Facundo Sava que no iba a ser tenido en cuenta. Es que, si bien es cierto que en el momento en el que se le comunicó el DT tenía la promesa de que llegarían refuerzos para el ataque, ahora Racing anda carente de un referente de área, función que bien supo cumplir el Colorado. Porque, no hay dudas, este es otro equipo muy distinto al del campeonato pasado y al de las dos primeras fechas, pero produce mucho y concreta poco. Ya le había pasado frente a Independiente y Tigre y, esta tarde le volvió a ocurrir en Mendoza, donde no supo lo definir y, en el final, Godoy Cruz se llevó la victoria 1-0 con un gol de tiro libre de Figueroa (con complicidad de Martínez Gullota).

Racing fue más en el arranque, con la buena sociedad que armaron Leandro González y Maxi Moralez. Los dos hombres más adelantados que puso Llop complicaron y mucho a la frágil defensa local. Y a los 6', cuando recién se estaban acomodando, ambos se lo perdieron de manera increíble. Un rato después, el que lo tuvo fue Prichoda, pero Ibáñez tapó de manera brillante. La visita era más y tenía maniatado a su rival.

Enseguida, Moralez volvió a llevar peligro al arco del Tomba, con un remate que pasó muy cerca. ¿Godoy Cruz? Poco y nada. Tal es así que recién a los 24' logró acercarse a Martínez Gullota, quien le ganó en el duelo a Borghello. La misma situación se vivió pocos minutos más tarde, cuando el arquero de Racing le ganó otra vez la pulseada a Memo. Ese, quizás, fue el momento más difícil de la visita, aunque sólo duró una ráfaga.

El segundo tiempo encontró a un Godoy Cruz mucho mejor parado y con más ambición. Y en eso mucho tuvieron que ver las variantes que dispuso Oldrá: adentro Caruso y Vallés, afuera Jairo Castillo y Fabro. A los 6', el Tomba tuvo, en una buena combinación entre Aguirre y Figueroa la más clara. Llop tomó nota de que su equipo había entrado dormido e intentó con Caballero por Leandro González. Y fue positivo lo del pibe de Totoras, quien apenas ingresó madrugó a Ibáñez pero resolvió mal.

A partir de ahí jugaron palo por palo. Racing se desesperó y fue desordenadamente por el triunfo. Casi lo gana, es cierto, y se vuelve con tres puntos de oro de su paso por Mendoza. Pero Godoy Cruz también se quería sacar la espina de no poder vencer de local y no se quedó atrás. Ambos arqueros fueron clave para que el partido se mantenga sin goles hasta que en el minuto 44', falló Wally y Figueroa la metió de tiro libre. 1-0 para el Tomba, que se llevó más de lo que merecía.

Ya tiene cierto volumen de juego Racing, ahora anda buscando goles, los que se llevó el Colorado Sava a Arsenal. O los que iban a venir y no vinieron... En fin, de una u otra manera, Llop tiene un problema que resolver

SIN ALMA



Acabado el primer semestre del año y con un alivio de Primera, la gente de Racing tenía esperanza en tiempos mejores. Sin Blanquiceleste en el medio ni demonización justificada, la renovada tarea de permanecer en la elite suponía, en aquella interpretación, una tarea de esfuerzo posible en función de la reconstrucción que debía encararse. Con apenas un par de fechas consumidas de esta temporada, se puede asumir una certeza: no hay límites para las pesadillas, de ésas que asustan.

Nulo en puntos y en goles, Racing debe preocuparse, por si la tabla ya no bastara, de los mensajes que el equipo emite desde la cancha. No es atrás donde surgen los mayores desvelos, pues ayer Huracán no le generó severos inconvenientes. Tampoco parece un déficit el ejercicio de presión en el que se combinan los volantes.

Adelante es otra historia. Vale, sí, la intención de buscar con pelota al ras, movimientos anchos y despegue de los mediocampistas. Pero semejante deseo se revela impotencia por ausencia de pase preciso y profundo.

Maxi Moralez tendrá que revisar si el Botín de Plata que consiguió en el Mundial Sub 20, hace poco más de un año, no se opacó en extremo durante la breve experiencia moscovita. Racing es una pluma en el área ajena; sin embargo, la responsabilidad nace antes de que recaiga en los delanteros. El Enano se empequeñece aún más porque ni siquiera se le escapa la rebeldía.

A Juan Manuel Llop también le corresponde un momento de reflexión. ¿No es un abuso otorgarle a Zuculini la función más ofensiva de la dupla de recuperadores? ¿O acaso resultó una casualidad que, en las dos fechas, el pibe haya pisado la vecindad del arco rival para ensayar una definición imperfecta o la asistencia frustrada? Zucu, voraz, da la impresión de querer comerse la cancha. En su dieta, entonces, se ve aconsejable un régimen como volante por derecha. Por capacidad de despliegue exhibe atributos que aún no se adivinan en Prichoda, otro que --como Sánchez Sotelo-- corre riesgo de achicharrarse en la hoguera de un debut forzoso y prematuro.

Huracán le sacó un pescuezo con poquito. A pesar de las modificiaciones generosas en su nómina (sólo cuatro titulares de la temporada pasada), evitó el descontrol (Goltz, clave como sostén de la defensa), creció en orden con la reaparición de Barrientos y logró ventaja de la manera en que podía presumirse a partir de su debilidad en ataque. El gol de Cólzera, referencia permanente para el Globo, fue otro detalle de que en Racing no abunda madurez. El delantero, lejos del arco y con doble marca encima, recibió una infracción inútil surgida del ímpetu de Yacob. Del tiro libre consecuente, Huracán consiguió su celebración. No hubo replay porque eso es un lujo en su modestia.

Como hace una semana contra Lanús, la desventaja representa un drama para el que no existe remedio. Con 40 minutos por delante (eso, con el descuento, transcurrió desde el tanto), Racing se resignó a una debilidad de ideas y espíritu que no le autorizan augurios de prosperidad. Si había que poblar el terreno cercano a Limia, el reemplazo de Sánchez Sotelo por Leandro González no fue la respuesta adecuada. Y si la urgencia de la suma habilitaba al recurso de los bochazos, la fórmula tenue a la que echó mano Racing aconsejan una terapia de grupo como blindaje de la confianza.

A Racing las cuentas le salen mal. Ahí anda, multiplicando angustias, restando ilusiones, sumando traumas y dividiendo opiniones acerca de qué camino tomar.

La historia sin fin

La Academia jugaba mejor en el Cilindro pero no pudo trasladarlo al marcador y Sand liquidó todo en el complemento. El Pepe metió dos goles y profundizó la crisis del equipo de Avellaneda, que por el triunfo de los recién ascendidos ya se encuentra en promoción.

Que no se jugo mal, que hubo muchos debutantes, que se jugo frente a un gran equipo, bla bla bla... la historia de siempre, la historia sin fin.

En el arranque de este apertura el equipo de Llop mostró mas de lo mismo, y con los mismos efectos: Un equipo que no jugó mal (hasta el gol de Lanus), orden en el fondo, llegadas pero sin profundidad y una escualida eficacia frente a los tres palos, y todo esto la verdad que ya me tiene cansado...

¿Que habrá que esperar al equipo? ... Y si, otra no queda. Pero que vamos a sufrir nuevamente durante todo el torneo, no hay dudas...

El Abrazo Partido



En el arranque, fueron los volantes del equipo de Ischia los que impusieron condiciones. Ledesma le ganaba el duelo a Zuculini, Gracián recibía muy libre, y La Academia no daba pie con bola. Mouche encontró un lugar sobre la derecha y tenía a maltraer a Shaffer. Justamente el delantero de Boca tuvo la primera de peligro. Se escapó y quedó mano a mano con Martínez Gullota, desde una posición cerrada. Intentó colocarla en el segundo palo pero le salió un remate muy suave que murió en las manos del arquero. Boca era un poco más.

Sin embargo, el primer grito de gol fue en el arco de enfrente. Racing tuvo un tiro libre sobre la derecha. Chatruc aprovechó la siesta de los defensores de Boca y jugó rápido para Moralez, quien ingresó al área en absoluta libertad. El Enano desbordó y tiró un centro perfecto para la cabeza de Navia. Y el chileno, esta vez, no falló. Desahogo para el delantero que se sacó la mufa: primer tanto en el fútbol argentino. No era justo.

Creció Racing en un partido que tenía ritmo. Porque los de Llop jugaban bien. Con inteligencia. Abrían la cancha con las proyecciones de Shaffer y Mercado, y terminaban las acciones con centros muy filosos que complicaban, como viene sucediendo en los últimos encuentros, a la defensa xeneize. Justamente, tras una buena acción colectiva, Sava estuvo a centímetros de marcar el segundo. Pero el cabezazo del Colorado pasó rozando el travesaño. Mientras tanto, Boca iba e iba. No podía entrar. Entonces intentaba con remates de media distancia. Ledesma, Mouche y Cardozo probaron sin suerte ante un Martínez Gullota que respondió con solvencia.

En el complemento, Boca se paró varios metros más adelante y, por decantación, Racing se refugió, casi sin darse cuenta. Pero a los ataques del local le faltaban fuerzas. A Gracián no se le caía una idea. Cardozo transitaba la cancha, y Ledesma alternaba una buena y dos malas. ¿Qué hacía La Academia? Corría, marcaba pero ya no era el dueño de la pelota. No era el mismo del primer tiempo.

Los de Ischia iban. Sin claridad pero con mucho empuje. El mediocampo era patrimonio de Boca. Llop se dio cuenta y movió el banco: Fileppi por Navia, con la clara intención de reforzar la zona de volantes. Moralez se ubicó como delantero. Pero la pelota no le llegaba. El local creció con el ingreso del pibe Noir (por Mouche), quien se mostró muy activo y en la primera que tocó exigió a Martínez Gullota.

A los 28, llegó el empate. El polémico empate. Ledesma mandó un centro al área. El Pochi Chávez rompió la línea del offside y se llevó, claramente, la pelota con la mano. Luego, Paletta, con el arco vacío, sólo tuvo que empujarla ante el reclamo de los defensores racinguistas. Grosero error del árbitro Carlos Maglio. Determinante en el resultado del partido.

Porque de allí hasta el final, Racing fue un manojo de nervios que derivó en la expulsión de Shaffer por un cabezazo al juvenil Noir. Entonces, Boca se agrandó. Ibáñez paralizó el corazón de media Avellaneda con un zurdazo que pasó muy cerca del palo cuando no quedaba casi nada. Pero Maglio adicionó cinco minutos, y el final, previsible, llegó.

En el último segundo, en la última acción, el juvenil Noir se encontró con una pelota en el área y sacó un remate cruzado. Bien abajo, esquinado. Imposible para Martínez Gullota. Entonces fue delirio y decepción. Porque Boca respiró aliviado. Porque el equipo alternativo de Ischia le dio vida al Xeneize en el Clausura. Caras largas, broncas y amargura, son sinónimos de este presente de Racing, hoy en Promoción. Que tuvo un primer tiempo más que aceptable pero que con el correr de los minutos se fue apagando. Tanto como su esperanza de seguir en Primera.



Al Psicologo !!!!!!

Cada historia que comienza a escribir, cada ilusión que vuelve a nacer parece tener un final conocido de antemano. El trauma que quedó desde el 3-4 frente a San Lorenzo, en el campeonato pasado, es un estigma digno de diván. Racing no puede con su temor y el rival de turno se alimenta de sus miedos. La Academia de Avellaneda tiene un chip peligroso y dañino. No sabe cerrar los partidos y en la primera de cambio se derrumba. Es una adrenalina que se percibe en el alma del equipo y precede a la debacle. Ni siquiera frente a un rival desesperado y asfixiado por los insultos de su propia gente durante la derrota transitoria, los de Llop lograron agrandarse y sentirse ganadores. Porque Central estaba sin Norte. Perdía sin atenuantes, no encontraba cómo llegar al arco y el manual de respuestas no aparecía.

Costa estaba más preocupado por contener a Moralez que en pasar al ataque, Zuculini (ingresó por un Bastía que nunca pudo correr por su tobillo lastimado) se comía a todo el que pasaba por el medio y los pelotazos a los delanteros se diluían en las manos de Navarro. Racing tenía el match tan resuelto que se mareó solo. En seis minutos se lo dieron vuelta y ni el empate con gusto heroico de Sava sirvió de ansiolítico para calmar el pánico. Que en tiempo cumplido un centro del Kily se meta en el ángulo puede parecer mala suerte, pero el problema de Racing es más profundo y grave: acumula puñales que lo arrastran a la Promoción y que atentan contra la identidad del equipo. Entre dos equipos con muchas falencias y pocas virtudes, salió victorioso el que conservó la cabeza un poco fría. Y el que se jugó la ropa: Madelón metió a Messera y a Díaz. Aunque hubiera sido lo mismo si atacaba con uno. Porque el visitante arrastraba golpes que ya no puede disimular ni su arquero con futuro europeo (reaccionó tarde en dos goles). Por eso el 3-2 se festejó como una final del mundo. El cuerpo de Racing quedó con una herida más y el local logró salir de terapia intensiva. Todavía falta, pero la psiquis de esta Acadé sufrió una depresión peligrosa.

Este será el fondo?

Habitualmente, cuando un equipo viene teniendo malas actuaciones, se dice la famosa frase "Tocamos fondo", pero lamentablemente y con el transcurso de las fechas venimos dicendo esta frase todas las semanas.

Ahora la pregunta es ¿Hasta donde llegaremos? ¿El fondo será la promoción o el descenso?... espero que ninguno de los dos, pero no hay señales de una mejora, todo lo contrario, fecha tras fecha el equipo va cayendo en un pozo cada vez mas profundo del cual será cada vez mas dificil salir.

¿Existe una solución? No hay respuestas ni dentro, ni fuera de la cancha. Un cuerpo técnico que se quedo sin argumentos, una dirigencia INEXISTENTE y un equipo sin nombres ni hombres que muestren señales de poder soportar esta situación.

El tiempo nos dirá que pasará y la esperanza nunca se pierde, pero si somos un poco objetivos, sabemos que será muy dificil no llegar a esa situación que vivimos hace ya 25 años y estamos cada vez mas cerca de volver a repetir la historia. Una vez mas.

Racing 0 - CASLA 1 - ¿Como se ayuda a la suerte?

Dicen que para tener exito hay que tener suerte, pero a la suerte hay que ayudarla. Hoy creo que Racing debió ayudar a la suerte, porque fué lo único que le faltó.

Racing hizo un buen partido, inclusive jugando con uno menos desde los 16 minutos del primer tiempo. No dejó jugar a San Lorenzo y contó con las mejores chances para marcar. Sin embargo, la falta de definción sumada a la gran actuación del arquero Orión hicieron que los de Micó se vayan nuevamente con las manos vacias.

Sinceramente no veo que se le pueda reprochar mucho al equipo, aunque las fechas van pasando y Racing se esta quedando sin fichas. Va a ser fundamental sacar un buen resultado frente a River, y un buen resultado va a ser no perder, porque a este ritmo, cualquier punto que se sume será bienvenido.

La suerte esta hechada?

Cada vez mas enterrados

El partido de ayer iba a ser una bisagra en el futuro de Racing, de haber sacado un buen resultado el equipo sacaría una ventaja en el promedio que lo dejaría respirar y trabajar con mas tranquilidad para lo que viene. Sin embargo el equipo volvió a demostrar, o mejor dicho no demostró nada distinto a lo que venía haciendo y cayó por la mínima diferencia por un error en defensa (otro mas….) que dejan al equipo de Micó al borde del abismo.

El partido fue mediocre y quizás tendría que haber terminado en empate, ya que los rosarinos nunca fueron más que Racing, es mas el gol de ellos llegó quizás en el mejor momento del equipo de Mico. Pero esto es fútbol y se gana con goles, y Newells hizo uno y gano. Ya es Historia.

El problema es pensar en lo que viene, ahora Racing debe enfrentar a San Lorenzo, River y Estudiantes, y viendo el rendimiento que esta teniendo en equipo será muy difícil que salga bien parado de estos compromisos.

Que pasará? Solo el tiempo lo dirá. La realidad es una sola y hoy marca que Racing esta cada vez mas hundido, sin rumbo ni síntomas de mejora. Ojala que el técnico y los jugadores sepan cambiar el rumbo. De nuestro lado, los hinchas lo único que debemos hacer es alentar al equipo (Esto no quiere decir que nos olvidemos del resto) pero no ayudaría en nada insultarlos o agredirlos (eso hay que dejarlo para BC).


Lo único que me queda para decir es……. SUERTE RACING!!!!!!!!!

 
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